Hace muchos años, en esta hermosa ciudad de Durango, el fracaso de cualquier evento de corte cultural podía justificarse fácilmente: todo era culpa del público duranguense, "inculto y apático". "Es que la gente no va al teatro", "la gente no aprecia la buena música", "a la gente no le interesan las presentaciones de libros porque ni siquiera lee". Éstas y otras frases eran una explicación válida si algún evento salía mal, y en muchos de los casos era cierto; la mayoría de la población realmente no estaba interesada en eventos culturales ni preparada para ellos. Pero las cosas han cambiado y, al parecer, quienes están a cargo de dichos eventos (entiéndase el ICED, el IMAC, entre otros) no se han dado cuenta, porque siguen usando las mismas excusas cuando algo falla, siendo que éstas ya perdieron validez hace mucho tiempo.
Es cierto, el público duranguense aún dista mucho de estar al nivel del de las grandes ciudades del primer mundo, pero también es cierto que cada vez hay más gente preparada, con un geniuno interés por la cultura y las artes que exige eventos de calidad. A pesar de que el progreso se ha resistido a alcanzar a esta rancho-ciudad (o mejor dicho, algunos no han dejado que nos alcance), hay en Durango gente preparada, que lee, que piensa, que escribe, que ha estudiado y/o vivido en el extranjero, que sabe de literatura, de música, de teatro y de filosofía.
Ante este panorama, las autoridades reponsables de la cultura del estado se están quedando rezagadas. Siguen preparando eventos con la idea de que el público no sabe ni está interesado, y están quedando muy mal. Quedaron mal hace poco en la presentación de Alejandro Fernández, donde hubo un conflicto debido al mal desempeño por parte de los organizadores del evento, quienes se justificaron diciendo que "la gente no tiene educación y no respeta". Han quedado mal varias veces en el Teatro Ricardo Castro, donde últimamente mucha gente se ha quedado afuera gracias a que se reparten demasiados boletos.
Quedaron muy mal antier en el evento organizado para el Día de la Mujer, con una pésima conferencia sobre autoestima impartida por una conocida actriz argentina. La conferencia, más actuada que impartida, carecía de contenido relevante y se limitaba a ideas y conceptos por demás básicos y poco profundos. Los asistentes, que eran muchísimos, porque para no variar se repartieron demasiado boletos, tuvieron que hacer uso de su mucha educación para no salirse a media plática. Me causa risa irónica recordar que al inicio del evento, la directora del Instituto Municipal de la Mujer se dijo sorprendida de ver a tanta gente en el teatro ya que según ella "la gente de Durango a veces es difícil para este tipo de eventos". Pues si son eventos mal organizados y de baja calidad como ese los que contribuyen a que la gente sea "difícil".
De verdad, señores y señoras encargados de la difusión cultural, abran los ojos. El público para el que trabajan ya no es el mismo; el de ahora conoce, exige y se da cuenta de sus garrafales metidas de pata. Claro que hay todavía un enorme rezago cultural, pero ustedes no pueden ponerse al nivel de los que están más abajo. Pónganse al nivel de los que están más arriba, y así contribuyen a que los demás suban. Exíjanle a su público y exíjanse a ustedes mismos. Verán que el público de Durango está más preparado de lo que ustedes piensan.
Les dejo en enlace a la nota de El Siglo de Durango sobre la conferencia.
Saludos a todos mis lectores.