jueves, 17 de agosto de 2017

Sobre mi desencuentro con la tuitera @ChioDgo

Casi no sigo tuiteros de mi querido ranchote. Primero, porque la mayoría de la gente ni usa Twitter (que no le entienden, dicen), y segundo, porque la mayoría de los que sí lo usan ni tuitean o tuitean para la basura. Aquí quiero aclarar que yo tampoco soy un gran tuitero, eh. Soy un "pocosfologüers" que principalmente se la pasa retuiteando.

Hace poco comencé a seguir a una que me pareció ser una buena tuitera de Durango, de nombre de usuario @ChioDgo. Me llamaron la atención el hecho de que tuitea con buena ortografía y gramática, y varios tuits en los que les tiraba duro a diferentes figuras públicas locales. "Encontré una tuitera con huevos", pensé. Pronto me fui dando cuenta del fiasco que es. Para empezar, se esconde detrás de un avatar de una chica guapa (me imagino que así le gustaría verse); no da la cara. Después descubrí que ni siquiera vive en Durango. Así cualquiera es valiente para estar tirándole mierda a regidores, políticos y periodistas locales. Pero bueno... decidí dejarla por ahí porque de vez en cuando se avienta un buen tuit.

Empezamos a tener algunas diferencias, sobre todo en temas de política, pero todo se había mantenido en paz. El problema empezó después de un par de publicaciones que hizo, las cuales me parecieron juicios algo apresurados y parciales, como esta respuesta a una noticia del periodista Luis Ernesto Lozano (@luizork).


Ahí la acusé de abogar a favor de los perros en lugar de por los niños heridos, la que reconozco fue una interpretación errónea de mi parte. Pero hasta ahí todo bien.

Un par de días después vi este tuit. La verdad no sé ni a qué caso se refiere, pero me pareció otro juicio veloz en contra de los padres. 



Entiendo que es su opinión, que tiene derecho a ella y que incluso puede estar en lo cierto, pero yo igualmente puedo pensar que se equivoca. "Yo creo no tiene hijos", pensé. Y se lo pregunté. Cuando respondió que no, le dije que se notaba. Así, nada más.


Aparentemente, el tema, aunque ella alega que no le importa, sí le cala, porque ahí se desató en mi contra, tachándome de tuitero novato, alardeando de su montón de amigos en Twitter, acusándome de interrogarla y publicando versiones alteradas de nuestra conversación en su timeline. Tras un intercambio breve de tuits decidí dejar el tema por la paz, pues no le di mayor importancia, porque sus conversaciones fantasiosas no me aludían directamente.

Sin embargo, ha puesto un par de tuis más donde sí me conecta con sus historias falsas, lo cual sí me molesta. Siempre me ha preocupado poco que la gente piense mal de mí por lo que soy, hago o digo, pero no me gustaría que piensen mal de mí por lo que no dije, así que decidí publicar esto para los dos o tres personas que la leen (sí, porque aunque tiene más de cuatro mil seguidores, la mayoría de sus tuits se van por la coladera del ciberespacio sin un solo "Me gusta", retuit o respuesta).

Para acabar pronto, les dejo lo que ella publica contra las evidencias de lo que se dijo.

 

Hay un par de diferencias sustanciales en esas conversaciones. Su versión intencionalmente hace parecer que yo pienso que está bien o que se justifica que un hombre viole y mate a una hija, lo cual no puede estar más lejos de la verdad. Simplemente creo que su velocidad para criticar el trabajo de los que sí son padres de humanos (no nada más de "perrhijos") está equivocada; nada más.

La conversación que ella publica y con la que se luce con sus seguidores nunca tuvo lugar.

En fin, es todo lo que tengo que decir sobre mis intercambios con esta tuitera cobarde, que se esconde tras un avatar, tira piedras desde lejos, y altera conversaciones. Y chafita, además, porque ha de saber que tuitear un de a madre no equivale a tuitear chingón.

Finalmente, te dejo un consejo no solicitado (ya sé que son los peores): Haz lo que tú misma dices que deberías hacer.


 Saludos.