miércoles, 26 de marzo de 2008

Dos de lengua

A mis muy estimados (y muy pocos) lectores les ofrezco una disculpa por haber holgazaneado tanto estos últimos días. Ciertamente hay dos o tres relatos que han querido llegar a este humilde blog, pero el espíritu de las vacaciones me aleja constantemente de la computadora (el espíritu de las vacaciones o mi pobre trasero que intenta descansar de una vida de opresión, porque si no es la computadora es el asiento del carro).

En fin, les cuento que hace un par de horas fui a la SRE (Secretaría de Relaciones Exteriores) a renovar mi pasaporte y me di cuenta de que las cosas por ahí se han puesto cada vez peor. No ahí en la SRE, sino por ahí. Me refiero a la enorme cantidad de agencias de 'asesoría profesional' que están siempre al acecho. Si alguno de ustedes ha ido a tramitar su pasaporte sabe de lo que estoy hablando. Todavía no termina uno de estacionarse cuando ya tiene encima a por lo menos dos señoritas hablando al mismo tiempo: "¿Viene a tramitar su pasaporte?" "¿Ya tiene su visa?" "¡Pásele por acá!" "¿Ya fue a pagar al banco?" "¡Véngase conmigo!" (paso). Es difícil quitárselas de encima, pues te siguen hasta la puerta (la cual al parecer no les permiten cruzar) ofreciéndote solicitudes para llenar, fotos, copias, viajes a los consulados, etc. y las dos primeras se agrega otra y luego otra. Si tienes mucha suerte y caminas sin detenerte es posible que logres llegar hasta la SRE sin nada más que un par de volantes fellotes con los nombres de las mencionadas 'asesoras profesionales' (nombres como Maribel, Nataly, Kimberly o peor, Daisy).


Bueno, esa es la buena suerte con la que corremos algunos de nosotros. Tanto la semana pasada , cuando fui por las solicitudes y las formas de pago, como hoy que fui por el pasaporte, me tocó ver a señores siendo literalmente atacados por las 'Licenciadas en Asesoría Profesional'. En ambos casos la víctima era una persona de apariencia humilde y con cara de no-sé-como-sacar-un-pasaporte. A los dos se les amontonaron más de cinco Kimberlys jalándolos y gritándoles en la cara que "¡véngase conmigo, señor!" "¡no le haga caso a ella!" "¡yo le hablé primero!"; con la misma delicadeza se gritan entre ellas: "¡déjalo!" "¡no lo empujes!" (para empujarlo yo) "¡tu llegastes después que yo!" y así. Verdaderamente vergonzoso.

Supongo que los que nos vemos menos despistados somos los que logramos salvarnos de semejante acoso (y no lo digo porque tenga yo una cara que derrocha conocimiento, simplemente ya he hecho ese trámite más de un par de veces), pero contra las personas que se ven más desinformadas o que no tienen la seguridad para decir "ya tengo todo listo, gracias" el ataque es simplemente despiadado. Entiendo que ellas están haciendo su trabajo y supongo que se hacen merecedoras de una comisión si logran llevar a un cliente a su respectiva oficina, pero no se vale que traten así a las personas. Parecen hienas peléandose por un pedazo de carroña, como se ven en Animal Planet.

He de mencionar que la 'asesoría profesional' no es tan profesional como uno quisiera (¿a poco?). Hace algunos años, cuando todos en mi familia necesitábamos renovar nuestras visas, mi mamá decidió, por comodidad, recurrir a una de éstas agencias para hacer la cita en el consulado y para el transporte al mismo. Dejamos que ellos hicieran la cita, llenaran nuestras solicitudes y sacaran las copias de nuestra papelería. Total, nos llevaron a Monterrey el día de la cita y algunos minutos antes de entrar decidimos revisar que todos nuestros papeles estuvieran en orden. Al revisar mi solicitud me percaté de que habían respondido 'Sí' a la pregunta de "Tiene alguna habilidad o entrenamiento especial, incluyendo experiencia con armas de fuego, explosivos, dispositivos nucleares, biológicos o químicos? Si su respuesta es Sí, por favor explique" ¡Grandioso! Tuve que conseguir una forma en blanco y llenarla yo mismo. Obviamente todos revisaron minuciosamente sus formas y detectamos algunos errores más que nos obligaron a llenarlas de nuevo, aunque ninguno tan escandaloso como el de la mía. A final de cuentas, ese día se cayó el sistema del consulado y no nos pudieron atender, por lo que nos dieron cita para algunas semanas más adelante. Sin embargo, varios de los que iban con nosotros en el camión sí fueron atendidos y casi ninguno de ellos obtuvo la codiciada visa americana. Siempre me he preguntado cuántas personas hacen el enorme gasto de pagar por la visa (porque hay que pagarla se la den a uno o no) y por el viaje para que al final no les den la visa porque alguna 'asesora' llenó mal la solicitud. También me pregunto si las llenan mal a propósito (para que vuelva el cliente) o si es mera ineptitud. Cualquiera de los dos casos es lamentable.

Nuestra historia terminó bien, afortunadamente; para la nueva cita nos fuimos a Monterrey por nuestra cuenta, bajamos las formas de internet y las llenamos nosotros mismos y todos obtuvimos nuestra visa.


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Hoy volví a los deliciosos taquitos de barbacoa de la entrada "Tercer Viernes de Cuaresma" que están buenísimos; se los recomiendo. Están en la Col. Obrera junto a la placita que está frente al Templo del Perpetuo Socorro (creo que así se llama), donde contraje matrimonio. Vayan y conocerán el puesto callejero más limpio que hayan conocido. Hasta gel antibacterial le ponen a uno en las manos antes de servirle. Espero darles una reseña más detallada próximamente, ya que pienso empezar a escribir entradas a manera de reseña/evaluación para restaurantes, negocios, etc.


Saludos.

2 comentarios:

César NuF dijo...

Ya sé carnal, el año pasado fui a renovar mi pasaporte y tmb subrí algunas mordeduras pero me movilice y las hienas notaron mi vitalidad y optaron por seguir a otra victima jaja, en fin, a ver cuando nos vamos a esos tacos que ya se me antojaron.

Anónimo dijo...

Hola Leon, que bueno q me dices, para ponerme mis tenis cuando vaya a la SRE y poder correr esquivando a las hienas esas jeje y como tu dices mejor hacer los tramites uno mismo y nos va mejor.

Cuidate Leon que estes bien te mando un abrazo :)