lunes, 8 de septiembre de 2008

De asesinatos y vidas a medias

Hace unos días vi en la televisión a un par de senadores federales peleando y diciéndose de cosas porque uno estaba a favor de la pena de muerte para secuestradores y el otro a favor de la despenalización del aborto. Ambos temas están bastante de moda últimamente, al menos para quienes tenemos el interés de escuchar o leer las noticias con regularidad, así que he decidido expresarles mi opinión sobre éstos dos temas tan importantes y controversiales. Seré breve y directo; hoy no tengo ganas de echar mucho rollo.

Sobre la pena de muerte

Yo no estoy en contra de la pena de muerte. Creo que hay muchas personas que cometen crímenes tan graves como para merecerla. Secuestradores que torturan y mutilan a sus víctimas, sicarios del narco que igual matan a rivales que a inocentes, asesinos seriales con enfermedades mentales, terroristas, genocidas, etc. Ese tipo de personas no deberían estar guardadas en cárceles o instituciones mentales por cuarenta o cincuenta años, generando gastos al gobierno hasta el día de su muerte. Una ejecución a tiempo podría ser una solución más efectiva, económica y ejemplar.

Ahora, ¿se debería implementar la pena de muerte en el sistema judicial mexicano? Definitivamente no. En este país todos los días son encarceladas muchas personas inocentes por muchos factores diferentes: porque se necesita culpar a alguien cuando no se da con el verdadero responsable de algún crimen, por consigna de algún rival político, o por mera incompetencia de los encargados de impartir justicia. Ahora imaginen lo que pasaría si se implementara la pena de muerte. ¿Cuántos inocentes morirían por haber sido inculpados injustamente? ¿Cuántas cabezas rodarían por la necesidad del gobierno por demostrar que 'se está trabajando'? Sería un medio perfecto para que aquellos con influencias pudieran deshacerse de manera legal de enemigos o personajes incómodos.

En mi opinión, al sistema de justicia mexicano está todavía muy lejos de ser un sistema enteramente confiable, y mientras siga así, no podemos confiarle la responsabilidad de administrar la muerte. Sería como darle una metralleta cargada a un policía ciego.


Sobre el aborto

Este es, para muchas personas, otro caso de administración de la muerte, pero el contexto es muy diferente.

¿Estoy a favor del aborto? No. ¿Estoy a favor de que se despenalice? Sí, por una sencilla razón: las mujeres que desean abortar lo hacen sea legal o no. Lo hacen en clínicas clandestinas en pésimas condiciones de seguridad, lo hacen con comadronas, se automedican, y hay quienes hasta se introducen ganchos de la ropa o cosas parecidas. Algunas no sufren consecuencias, pero muchas mueren y muchas otras sufren secuelas, como quedar imposibilitadas para volver a embarazarse.

¿Te gustaría perder así a una hija, a una novia o a una amiga? Es fácil pensar que a uno no le va a pasar, pero pasa. Obviamente lo mejor es que, como padres, eduquemos a nuestras hijas para evitar que se vean en una situación como éstas, pero nunca tendremos la seguridad de estar exentos. Sería mejor saber que, en el peor de los casos, si deciden tomar ese camino, van a estar debidamente atendidas.

No pienso que el aborto esté bien, ni pienso que la sociedad deba darle el "visto bueno". Estoy seguro de que lo mejor es evitar los embarazos no deseados por medio de la educación sexual y del uso de métodos anticonceptivos (cabe mencionar que muchos de los que están en contra de la despenalización del aborto también están en contra del uso de anticonceptivos). Pero ya en el peor de lo escenarios, cuando todo lo demás ha fallado, creo que hay que ofrecer una opción menos riesgosa para las mujeres que prefieren abortar aunque eso implique arriesgar su salud e incluso su vida; porque las hay, y siempre las va a haber.

¿Ustedes qué opinan?

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