Hoy es el tercer viernes de la cuaresma y por lo tanto, según algunos, no se come carne. Por supuesto fui con mi esposa a desayunar unos deliciosos tacos de barbacoa que venden junto a la placita de la colonia Obrera. Dos de maciza y uno de lengua.
A lo largo del día me he preguntado más de un par de veces si debí comer esos ricos taquitos o si debí aguantarme las ganas para otro día. Nada tienen que ver mis dudas con asuntos de religión, sino con los tremendos cachetes de Quico que tengo desde antier que me sacaron dos muelas del juicio, una de cada lado. Lo que yo recuerdo es que el doctor dijo que no comiera comida grasosa ni enchilosa ese día. Dos días después, aunque todavía me veo como hamster con comida guardada en los cachetes, no me pude resistir. Espero que ni la grasita de la carne, ni el limoncito, ni la deliciosa salsa verde hayan causado estragos en las heridas, y si así fue, ¡pues ni modo! ¡Valió la pena! Ja, ja.
Iba a contarles de la masacre que fue esa extracción de muelas, pero ya he perdido la inspiración. Más tarde les doy la reseña.
3 comentarios:
Ardera's en el infierno
por toda la eternidad
por haber comido carne
en viernes de cuaresma.
Por lo que deberías de preocuparte de no comer grasa no es tanto por las heridas querido amigo . . si no por el exceso de peso que puede causar estragos en tu corazón jaja, cuidate te quiero ;)
Publicar un comentario